VICTORIA PÍRRICA

VICTORIA PÍRRICA.

En una confrontación, se denomina Victoria Pírrica cuando el daño sufrido es muy elevado e incluso superior a la victoria obtenida y esto es lo que les ha ocurrido en las pasadas elecciones del día 20 de diciembre a los dos partidos hasta ahora mayoritarios.

Esta denominación se debe a algunas de las batallas ganadas por el Pirro (Grecia 318/372 a. de C.) donde las pérdidas fueron tan importantes que no justificaban, ni la guerra, ni la victoria. Y comparando el resultado electoral ya citado: ¿ha ganado las elecciones el PP con tan escandalosa pérdida de apoyo popular? ¿y el PSOE? A los dos partidos hasta ahora mayoritarios, procede pedirles una profunda reflexión: demuéstrennos su verdadero interés por el futuro de España, alejándose de la palabrería que hemos estado sufriendo durante meses y mediten con humildad sobre sus escandalosos errores, bastantes (donde el único interés es tu propio interés personal o el de su partidos), y otros con actitudes chulescas, manidas y excesivamente estudiadas, repetidas como auténticos papagayos, que lejos de crear un pretendido ambiente de sencillez, proximidad o sinceridad, han ido creando desconfianza, que es lo que ha percibido su propio electorado.

La respuesta decente no puede ser otra que la de arrinconar los intereses personales y partidistas por los dos grandes partidos y superar esta situación fruto de los errores de las dos formaciones políticas que se han alternado en el gobierno de la Nación. Los partidos que han generado el problema deberían ser quienes lo resolviesen. Si no se produjese esa responsable respuesta pasarán a la Historia como partidos despreciables, ruines y miserables.

Los chanchullos que hemos vivido en cohabitación con los partidos nacionalistas no deberían repetirse, y para eso sí que se necesita hablar en serio de España.

Lesmes

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