TORPEZA POLÍTICA GENERALIZADA

 

TORPEZA POLÍTICA GENERALIZADA

A veces es difícil discernir en algunos escritos publicados: o no se sabe entender las cosas, o se actúa de mala fe.

Ahora me estoy refiriendo a la manifestación de ayer en Madrid, convocada por PODEMOS, bajo la denominación La Marcha del Cambio. No tratada demasiado bien por los medios de comunicación: 100.000 personas desplazadas son muchas, sin entrar en la guerra de cifras.

Cuando he leído la palabra Cambio he recordado esa misma palabra utilizada por el PSOE en las elecciones de 1982, que pretendía un cambio de gobierno, como así fue.

El cambio que ahora pretende PODEMOS, no es un simple cambio de gobierno. Ha salido a relucir la frase Cambio de Régimen que no tiene nada que ver con el cambio de gobierno de Felipe González.

El Cambio de 1982, no supuso ningún cambio de régimen. Todo, o casi todo, continuó como con el anterior gobierno. No se produjo una regeneración del sistema, sólo se cambió a las personas de confianza del anterior gobierno, pero en el fondo “sólo se cambió lo imprescindible, para que todo el régimen siguiese funcionando igual”.

Los españoles que somos ponedores de dinero derivado de nuestro trabajo hemos ido viendo cómo han cambiado las personas en puestos de mando, desde el franquismo hasta hoy. Pero las actitudes totalitarias han cambiado muy poco.

La diferencia más notoria, es que con Franco, nos imponían los dirigentes totalitarios y ahora los elegimos nosotros, pero siguen siendo, salvo excepciones, comportamientos totalitarios “aquí mando yo, y el que no esté de acuerdo, que vaya a los Juzgados”.  Y cómo esto es una chulería, tienen que proteger su físico, precisamente, de la gente normal, harta de todos los mangantes que vamos eligiendo.

Algunos cambios sí se han producido, pero han sido “cambios a peor”. El inmoral, indecente y despreciable capitalismo salvaje (que denunciaba permanentemente Marcelino Camacho “El Gran Capital”) se ha incrustado en nuestra sociedad con la ayuda y complacencia de las organizaciones políticas, sindicales y empresariales. Todos a “chupar del bote”. Y no hace falta poner ejemplos.

Me gustaría confiar en “El Cambio de Régimen” que pregona PODEMOS, pero ya veremos lo que nos depara si llegase a gobernar. Pienso que es muy difícil ir a peor, ni siquiera desde el catastrofismo que anuncian los partidos conservadores e inmovilistas, que son todos los que han tocado poder durante estos cuarenta últimos años.

Mi visión de la situación actual política es que ha sido El Sistema la causa de la corrupción generalizada. Los políticos han sido los trabajadores del régimen.

Todo este tinglado se inicia con “la liberación del suelo construible”, pues está basado en la construcción. El paso siguiente es, casi, el normal: la desmedida ambición y la facilidad de obtener dinero en cantidad hace el resto. Avaros de poder y de dinero: los políticos y los caciques ricos.

Llevamos unos años pagando aquel disparate y sólo hay una manera de acabar con ello, y es, “romper la baraja” de todos los chanchullos que se han ido gestando durante los 40 años de democracia: todo han sido privilegios para unos pocos; engaños que benefician a otros pocos; amén de pactos inmorales entre políticos y poderosos, en beneficio de ambos; prebendas de por vida, sólo por razones partidistas; todo un ejemplo de comportamiento aprovechado y siempre en perjuicio de los mismos. ¿Cuál debe de ser la reacción esperable de la ciudadanía consciente de los abusos a que ha sido sometida? No otra que la de acabar con cualquier viso de continuidad. Y es lo que representa PODEMOS. “Una revolución pacífica, por vía de las urnas”.

Que no se engañen las personas políticas, aledaños y demás privilegiados, esto no es una broma. ¡Ustedes sí que son una broma, pero de muy mal gusto, que dura demasiado tiempo! Ahora toca el final de este indecente  sistema. Estamos ante un cambio de ciclo. Aunque no estoy seguro si quienes deben ejecutarlo son unos profesores universitarios, que hacen alarde permanentemente de clasismo. No me parece suficiente lo de profesores universitarios, sin otros títulos y experiencias vitales, podemos estar ante vanos teóricos, que tampoco lo han detectado los que tratan de desacreditarlos por los procedimientos políticos históricos. ¡Bah!

Lesmes Peña Hurtado

 

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