PODEMOS, Claro que podemos

PODEMOS: Claro que podemos ¡faltaría más!
Encuestas ¿Sorprendente, Incomprensible, Ilógico?. Todo lo contrario.

El resultado publicado de las últimas encuestas se puede interpretar de cualquier manera. Cabe el todo o nada.
Para los partidos políticos con aspiraciones electorales, supongo que el resultado de estas encuestas, será las tres cosas, o sea, sorprendente, Incomprensible y también Ilógico. En resumen: ¡Sólo es una encuesta! sin valor alguno, pero sólo de cara a la galería. La procesión va por dentro.

Pero para los ciudadanos apartidistas, libres del irracional sectarismo que anula mentes lúcidas y cultas, resulta ser: nada sorprendente, totalmente comprensible y además indudablemente lógico.

No puede esperarse otra postura ciudadana, después de los escándalos conocidos, que la de la indignación. A la vez que las ganas de deshacerse de este club de sinvergüenzas, montado y formado por todos los pillos de los partidos políticos, responsables, por acción u omisión: Todos.

Los ejemplos de unanimidad en temas que benefician a todos los cerdos de la cochiquera, es un claro ejemplo de que todos comparten los mismos objetivos personales y la misma falta de higiene moral y respeto hacia los ciudadanos, sean: rojos, azules, verdes, blancos e incoloros.

El resultado de las encuestas es el normal después de toda la basura que está saliendo a la luz, generada por los mangantes. Pero procede recordar también a las personas que, en su día, decidieron presentar a estos chorizos para ocupar cargos públicos. Ahora, los apadrinadores deberían asumir su parte de responsabilidad subsidiaria de tales abusos y marcharse a “freír puñetas”, abandonar el parasitismo y convertirse en ciudadanos productivos.

Pero para mí, lo que resulta ser más sorprendente de la encuesta, por incomprensible, ilógico e insensato, ver que todavía pueda haber contribuyentes, ciudadanos, personas al fin y al cabo, que sigan pensando en votar a favor de la corrupción. Porque votar a favor de los partidos que nos han llevado a esta indignante situación es cómo bendecir y disculpar todos los cambalaches conocidos, por conocer y los que no se sabrán nunca jamás. No me parece moralmente aceptable perdonar a estos mangantes del dinero de todos. Y votar a favor de estos partidos es consagrar el abuso, el robo y todas las perversidades que se han hecho. Y lo peor: que asumen como bueno, “más de lo mismo”.

Una mente obnubilada por los dogmas de derechas o de izquierdas, pensará: ¡Aquí no ha pasado nada, todo es la mentira de los contrarios, que son muy malos! Votaré a los mismos que otras veces, para que todo siga igual!.  

Nada hay más lógico, desde el principio de los tiempos, que cuando una persona se apodera de lo que no es suyo, caiga sobre él los reproches de los robados. Estos casos de corrupción son una forma de robo a todo el Pueblo Español. Procede pues la exclusión de los autores de la convivencia ciudadana: la cárcel o la expulsión de la Nación, además de dejarles económicamente “el pelotas”.

Por tanto nada tiene de sorprendente que la ciudadanía quiera acabar con esta lacra institucionalizada (digan los políticos, lo que quieran) y dar opción a otros grupos, que puedan llegan a la política libres de sospecha, hasta que no se demuestre lo contrario.

La conclusión es que la basura que ha ido saliendo, está funcionando desde hace muchos años, pero que entre los unos y los otros lo han ido amañando y participando. e incluso legalizando situaciones indecorosas a través de los múltiples instrumentos creados desde el Poder. Yo entiendo como la peor corrupción, la que ampara la Ley. Un ejemplo de corrupción legal son las retribuciones, económicas y de todo orden, fuera de la órbita en la que nos movemos los ciudadanos decentes. Me parece una indecencia escandalosa las cuantías de las retribuciones de TODO el personal político, excesivamente alejado de lo que es norma entre el resto de españoles. Ello conlleva una diferente estimación del valor del dinero. Por una parte la que tenemos los ciudadanos contribuyentes. Y por otra el círculo de los que se han ido atribuyendo los que viven del dinero público. Es una forma legal de desmesura, por la razón del poder político, al que hay que pagar con desproporcionada largueza, con el dinero proveniente de los confiscatorios impuestos decididos por ellos mismos. Todo un cántico a la desvergüenza colegiada. Ahí están todos de acuerdo: en los beneficios personales, en los privilegios personales, en las prebendas personales, en los lujos y ostentaciones para su rutilante personalidad.

Con el paso del tiempo ha sido la propia sociedad civil la que ha ido relajando la crítica, partiendo del principio de que hay que respetar o consolidar este sistema, con apariencia de justo y democrático. Cosa que no lo es en ninguno de los dos casos: ni justo ni democrático.

Estoy seguro que será legal todo lo que van apañando y amañando los políticos a su favor, como es el caso de las retribuciones dinerarias; los derechos al jubilarse; las colocaciones en los Consejos de Administración o en Consejos de cuentas; en Consejos para aconsejar a los políticos y en toda clase de enjuagues que ha proliferado en todos los ambientes de la gestión pública manipulada por los expertos muñidores del trinque. Pero ¿nos hemos parado a pensar sobre si es moral, justo y decente que estos personajes puedan decidir sus propias retribuciones y todas la prebendas que van aumentando a medida que se van dando cuenta que pueden decidir lo que más les convenga a los de su “oficio”, sin ninguna limitación, y además con total impunidad?. Y luego se sorprenden del desprecio que siente la ciudadanía sobre estos “ladrones de guante blanco” aves de rapiña que se consideran con el derecho divino a una canonjía de por vida, y si pudieran serían dos, o las cuatro. De momento, para mí, que todos esos abusos son una flagrante inmoralidad. Y esto va dirigido a las personas dedicadas a este menesteroso trabajo desde creencias religiosas que abominan de estos comportamientos, contrarios a la moral y a las buenas costumbres.

¿Cuál es nuestra alternativa? pues los datos que refleja la encuesta citada, lo normal. Y no es que la sociedad española se haya vuelto “Podemisma”, no. Apoyar al partido Podemos es, en estos momentos, la forma de revelarse contra el sistema impuesto por los grandes partidos dominantes desde el advenimiento de la Constitución actual. Que han terminado imponiendo este “sistema político sectario, corrupto, intervencionista, chulesco y totalitario”. Hoy el Poder político se ha constituido en dueño de vidas y haciendas. Y eso no les gusta a los españoles libres.

Los votos a podemos ponen al descubierto el deseo colectivo de cambiar el sistema político administrativo actual, por otro más justo, acorde con los deseos del Pueblo. Es una clara forma de dar la espalda a todo, o casi todo. Y no se trata de apoyar un programa político, que es con lo que pretenden atemorizar a los incautos votantes. Se trata de dar una oportunidad a unos nuevos dirigentes que, ciertamente, no sabemos hacia donde nos llevarían en el hipotético caso de que llegasen a gobernar, pero que algunos suponemos que no van a ser más sinvergüenzas que los actuales, simplemente porque es muy difícil superar el actual nivel de desvergüenza. Y si no se comportan más decentemente que los actuales, en las siguientes elecciones “a la puta calle”. Los actuales jefes de todo han pasado de ser “Primus inter pares” (primeros entre iguales) a absolutistas.

Ahora es, quizás, el momento oportuno de hacer ese cambio que nos prometió en su día el PSOE y que todo el mundo entendió cómo el cambio a mejor, pero el resultado fue: Malesa, Filesa, el enmano conseguidor, Mariano Rubio, y redondeando el cambio: el Director General de la Guardia Civil, ladrón convicto y etc, etc. Como ya he citado un partido corrupto, no se pueden olvidar los años “triunfales” del PP, de donde va saliendo una parte de la excreción acumulada durante ese tiempo. ¿Cuándo terminará? Si no se produce ese deseado cambio, tenemos para rato. Y no voy a olvidarme de IU, que, cuando ha tenido la oportunidad de dejar de ser limpio, se ha revolcado en el lodo, como los demás. En uno de mis escritos anteriores, deje plasmado un pensamiento bajo el título: “No se puede acreditar que una persona es honrada si no ha tenido posibilidad de dejar de serlo”. También con el mismo tema de este de hoy, escribí en mayo “De corrupción y de verdades”.

Me gustaría poder decir a todos los profesionales de la política, que vayan ocupándose de buscar otra forma de ingresos, pero, me temo, que las sectas con sus dogmas de fe, no permitirán esa limpieza TOTAL de las cloacas de la corrupción. ¡Ya es pena!

No es aconsejable ninguna revolución sangrienta, pero si estimo que para evitar la revolución violenta, como estamos viendo en otros países hastiados de sus políticos, lo mejor será apoyar una revolución pacífica, basada en el voto libre.

Después de todo lo que antecede me parece procedente proponer a los dirigentes de Podemos, que dentro de su programa incluyan su compromiso de sacar a relucir todas las trapacerías realizadas en toda España: en política, en economía, en comisiones, en justicia o injusticia, en Fundaciones de todo tipo, en empresas creadas con fondos públicos para desviar el control y en la sociedad en general además de la política, porque la relajación y pérdida del sentido de honradez y decencia es excesivamente generalizada en todos los campos. No debe de dejarse sin revisar ni un solo acto susceptible de manejos.

¡Ya me gustaría, antes de morirme, ver a toda esta pléyade de aprovechados y sinvergüenzas, en el lugar que les corresponde: en la cárcel por mucho tiempo, o mejor aún expulsados de España!

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