DE LOS ETIQUETEROS POLÍTICOS

DE  LOS  ETIQUETEROS  POLÍTICOS.

Es el comportamiento de personas integradas en los partidos políticos, o sus alrededores, hábiles charlatanes enganchados a cualquier pesebre.Desde la transición democrática viene siendo normal adjudicar la etiqueta de Fascista a toda aquella persona que no se identifique con los planteamientos de la izquierda; cuando el fascismo es tan fascismo antidemocrático, autoritario y totalitario, ejercido desde políticas de derecha, como lo es de la izquierda. Son los hechos los que definen la actitud fascista. La falta de respeto hacia quienes no comulgan con su credo es el síntoma del totalitarista.

Los ejemplos los podemos ver en las tertulias de cualquier medio de comunicación, donde cada cual manifiesta su opinión política libremente, pero que, algunos, tratan de imponerlo a los demás por la vía de la agresión verbal.

Descalificar al contrario con palabras o gestos por su opinión política es una actitud antidemocrática, venga de donde venga.

Quienes vivimos todo el franquismo desde la acera de enfrente, también conocimos la etiqueta, que entonces era de Rojo, o Socialistón, como un insulto y una descalificación, que yo afirmo haber vivido en primera persona.

Entonces, igual que ahora, el mensaje es el mismo, “o conmigo, o contra mí” y todo por no sumarse a la corriente política de cada momento. La libertad personal está condicionada a la marea política de cada momento. No es difícil apuntarse a favor de corriente, solo es imprescindible no tener sentido de la dignidad personal. Y esto vale para  entonces y para ahora.

Los etiqueteros jamás reconocerán su totalitarismo. Están en posesión de la verdad absoluta.  Todos los demás estamos equivocados si se nos ocurre opinar contra corriente.

Lesmes Peña Hurtado

DE LA MAFIA (pasado y presente)

 

DE LA MAFIA.

DE LA MAFIA.
Del Diccionario de la Lengua Española, copia literal. Mafia: “Grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos”. Tiene una cúpula, unos mandos intermedios y medios coercitivos para lograr la obediencia a las decisiones de los mandos. La pretensión final de la Organización es la instauración de un sistema, que mediante el temor a las consecuencias de la desobediencia, proporcione el Poder y con ello el dinero.
También por este “sencillo” procedimiento, en la Edad Media los señores feudales recaudaban sus impuestos, a elegir: o pagas, o “cobras”. Ahora la cuestión parece diferente, pero el fondo del asunto es el mismo; los actuales políticos, sus partidos y toda la maraña creada alrededor, “sin demasiados escrúpulos” son dueños de vidas y haciendas como lo era en tiempos pretéritos. La coacción es ilegal, salvo que quien la ejerza sea el Poder Político.
Esta es la sociedad que nos hemos dado entre todos los cándidos cuando damos nuestra representación a quienes pretenden vivir del trabajo de todos. Nada cambia, solo se transforma. Pero al final: a votar, para que no salgan elegidos los malos, malísimos.
Lesmes Peña Hurtado

DE LA BAJADA DE IMPUESTOS

 

DE LA BAJADA DE IMPUESTOS
Si no fuese tan serio el tema de la economía nacional podríamos soltar una sonada carcajada cuando oímos, de nuevo, que los partidos políticos nos van a bajar los impuestos si son elegidos para regir los destinos patrios, ¡una broma! ¿De dónde va a salir el dinero para mantener esta máquina derrochadora que han ido creando ellos mismos? Sí, ellos mismos, y en su propio beneficio. ¿Nos verán los políticos como tontos, o es que lo somos realmente? Para bajar los ingresos, habría que saberse qué gastos van a suprimir, pero de eso no nos informa ninguno. Solo será posible bajar los impuestos a base de aumentar la disparatada deuda pública que ya supera el 100% de nuestro producto interior bruto. Un disparate.
Lo que sí sería creíble es que algún partido hablase de “desinflar” el monstruo de la Administración: son diecisiete parlamentos autonómicos, con un montón de parlamentarios; diecisiete Gobiernos, con sus correspondientes Ministerios, denominados eufemísticamente Consejerías. Serán, más o menos, cerca de 200 miniministros con sus correspondientes directores y subdirectores generales, oficinas, secretarias, asesores, automóviles, y más y más. Todo ello hace un total de miles y miles de personas, a lo que habría que unir, el Gobierno central, los gobiernos provinciales, ayuntamientos, cabildos, etc. Este generoso barullo burocrático en todos los ámbitos ¿para qué ha servido? La verdad para muy poco.
Guste o no todo lo anterior, este macro-tinglado político no ha sido capaz de mejorar las condiciones de vida de los españoles, más bien lo contrario; estamos sufriendo un constante aumento de la presión burocrático-política, contraria a la libertad; yo me veo como un paisano abrumado y hastiado de tantas obligaciones y recortados mis anteriores derechos frente a la “máquinaria” política.
Una contundente dieta de adelgazamiento sí se podría tomar en serio, lo demás es pura farfolla electoralista de los unos, de los otros, de los otros y además también de los otros.
Lesmes Peña Hurtado

CUALQUIÉR DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO

CUALQUIER DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO.

Es muy curioso ver la vida mirando al retrovisor, y al presente como lo único cierto.
Si se detiene uno a repasar algunos de los pasajes de nuestra vida ya vivida, nos damos cuenta que todo ha sido como un sueño que perdura en nuestra memoria, pero podemos considerar incongruentes nuestros afanes por conseguir unos fines que en aquellos momentos parecían lo más importante y que ahora, ya en la ancianidad, vemos que era intranscendente.
Es comprensible el afán de mejorar, pero, al final ¿para qué?, solo para sobrevivir y como único fin reproducirnos, ¿y eso es todo? Esa reflexión me lleva a considerar nuestra existencia como algo estúpido, sin sentido.
Ni siquiera la acumulación de saberes justifica nuestra existencia, porque al final ¿para qué la sabiduría si todo se acaba con nuestra muerte?
Las diferentes religiones nos anuncien una nueva existencia después de la muerte, no me parece darle sentido a nuestra vida ¿sólo vivimos para reproducirnos, morir, y después ir al cielo o al infierno, en sus diferentes versiones
Todo lo anterior podría considerarse como un cántico a la maldad ¡De ninguna manera! Creo que debemos ser buenos, especialmente con nuestros semejantes y todo lo que nos acompaña, pero no porque lo digan las religiones, que hacen ver como enemigos a quienes no comulgan con la suya.
La naturaleza desperdicia la experiencia como fuente de mejora de la especie humana. La juventud da por sentado que las cosas han llegado hasta ellos, de una forma casual.
Las personas mayores nos volvemos más serenas, más comprensibles con los demás, y creo, por mi experiencia, que además se mejora con el sufrimiento. El éxito propicia la soberbia, y la posterior decadencia hace reflexionar. Con la edad se ve todo de distinta forma. En algunas culturas se propicia “El Consejo de Ancianos”, pero las generaciones actuales con el desarrollo de los últimos avances tecnológicos, desprecian todo lo que no sean más y más adelantos. Para ellos no vale nada el pasado, pero pronto esa misma filosofía les adelantará y dejará en la cuneta, como han hecho ellos con sus antecesores. A modo de broma: “La venganza de los viejos” será ejecutada por los nietos o los bisnietos. Y así sucesivamente.
Lesmes Peña Hurtado

CORTINA DE HUMO Y PUBLICIDAD POLÍTICA.

Parece que al Gobierno del señor Sánchez no se le acaban las noticias espectaculares. La última “encendida de bombilla” o “genialidad” se refiere a la prohibición, a partir de 2.040, de la fabricación y matriculación de vehículos ligeros con motores de combustión interna de gasolina o diésel.
Inicialmente parece una cosa seria, pero debemos analizar: parece que se refiere solo a vehículos ligeros, que no afecta a los de transportes de mercancías o personas, ni tampoco a tractores o maquinaria pesada utilizada en grandes obras públicas.
Y las preguntas del millón ¿Qué porcentaje de gases nocivos se van a eliminar?¿Qué piensan en los países de nuestro entorno?¿Habrán consultado con algún otro país? Todo esto suena a improvisada e irresponsable publicidad política, sin valorar para nada las consecuencias.
Las personas y las empresas seguirán utilizando, y por tanto comprando los vehículos que les convenga durante estos próximos veintiún años, con motores de una clase u otra, pero no es probable que volvamos a los coches de caballos.
Lesmes Peña Hurtado