LA TERCERA GUERRA MUNDIAL

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL.

La decisión de los británicos se salirse de la Unión Europea, dispara las alarmas contra la macro-burocracia de la Comunidad Europea que intenta controlar todo y a todos, y los británicos se han revelado, como terminarán la mayoría de los países si no se produce un retroceso sustancial de lo que hoy se denomina vulgarmente como Bruselas, pero que la realidad nos va dejando constancia de que quien decide no es Bruselas, sino Berlín.

Lo acepten o no los gobiernos europeos, estamos viviendo, o sufriendo, la tercera guerra mundial, declarada, como las anteriores, por Alemania; esta vez sin bombas, ni tanques, ni soldados, ni nada parecido: ahora la guerra es económica ¿Y quién decide en Europa los temas económicos sino los dirigentes alemanes?¿con quién habla el Sr. Rajoy de la deuda de España?, pues, como todos hemos leído, con la Sra. Merkel. También hemos oído que hay un Parlamento, unos parlamentarios y un “tinglado” político, del que sabemos bastante poco. De la administración más cercana (pongamos Provincia y Ayuntamientos) sabemos lo que nos quieren decir, pero de las Autonomías, o del Gobierno Central, solo sabemos que existen en los periodos electorales, pero del tema europeo, aún menos. Tenemos una somera idea de lo que se derrocha en España, pero de lo que nos cuesta Europa, nada de nada.

Uno de los temas que ha servido de justificación para la Unión Europea, o el Mercado Único, es la llamada globalización, que es una gran operación económica a nivel mundial, y que, casualmente, beneficia a Alemania y perjudica a los países del sur de Europa. El resultado es evidente: los ciudadanos de Alemania tienen un nivel de vida muy alto y, casualmente también, un nivel de paro muy bajo. Por el contrario los países mediterráneos viven una realidad totalmente inversa, justo lo contrario: cierre de empresas, pobreza, paro, descontento y sin visos de que esto se resuelva, por muchas “cantinelas” que nos canten los Partidos Políticos ¿Será solo casualidad, o algo más?

Desde una visión elemental, sin pretensiones doctrinales, la globalización tiene como medio, la supresión de los aranceles fronterizos de todos los países: “Vamos a repartir La riqueza mundial” Sí, Si. Las empresas europeas no tienen ningún problema para exportar a China, India y demás países asiáticos; el “único problemilla” es que los países desarrollados en parte, como es nuestro caso, no podemos competir con los emergentes, dada la gran diferencia de cargas impositivas que lleva un producto manufacturado en Europa o en Asia; pero invirtiendo el “viaje”, es muy fácil para los asiáticos vender sus productos a los europeos, que es lo que está sucediendo actualmente. Se trata de una competencia muy desigual que están soportando todos los países con pequeñas, mini, o micro empresas, fundamentadas en la iniciativa y la habilidad manufacturera, heredada de generaciones anteriores, y que han sido uno de los sustentos más firmes de la economía española. Los precios de los productos asiáticos son más económicos, debido a los bajos salarios en todo el proceso productivo, desde la materia prima, hasta la manipulación final; a todo ello se acompañan las escasas exigencias salariales y sociales, lo que hace inviable la competencia de igual a igual, entre los mismos artículos.

Por otro lado Alemania, (y aquí es donde está “La madre del cordero”), desde su reunificación, tiene tan enorme capacidad industrial que se le quedó pequeño el mercado europeo, y en los mercados americanos está muy asentada la industria de EE.UU. por lo que no es fácil entrar en competencia en aquel Continente. Así que solo le quedaba Asia para la venta de sus productos de alto nivel técnico y económico. No debe olvidarse que estos países están en un proceso de industrialización, y son por tanto, unos muy importantes potenciales compradores de maquinaria de alta tecnología. También es importante saber, que dentro de esos miles de millones de personas, ya hay millones de millonarios, también potenciales compradores de sus productos de alta gama, que no es necesario detallar, pero que son muchos. Para que los países industrializados sean más ricos, los países manufactureros mediterráneos, deben de cerrar sus empresas. Es el caso de España, Italia, Grecia, Portugal, etc. donde la desindustrialización, el paro y Deuda es el resultado. ¿Y vamos a poner remedio? No.

Por si lo anterior fuese banal, tenemos el agravante de que los países que sufren esa competencia, no pueden defenderse por los propios medios de cada nación. Porque podrían imponer aranceles en sus fronteras, pero no pueden hacerlo porque lo impide su integración en la UE. Tampoco pueden decidir la devaluación de su moneda, porque la misma es el Euro, manejada por Bruselas, Berlín o la Sra. Merkel, y la valoración está en manos de los países ricos, no de los que estamos en proceso de empobrecimiento.

¿Estamos o no, sufriendo la Tercera Guerra Mundial? Esta vez sin bombas. Las “bajas” no son por deflagraciones. Ahora las bombas son de succión, que absorben el dinero de nuestros bolsillos, ante la pasividad de unos gobernantes que ni lo entienden ni les interesa. Los ciudadanos de Gran Bretaña han decidido lo que les conviene: defenderse, antes de que sea demasiado tarde
Lesmes Peña Hurtado.

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