LA LEY DEL EMBUDO

LA LEY DEL EMBUDO, EN ESTADO PURO.
Es lo que se me ocurre pensar cuando escucho, o leo, las informaciones respecto de la situación creada con los Consorcios que en su día firmó el Ayuntamiento con las Cajas de Ahorro: Caja de Ahorros del Círculo y Caja Burgos, referidas tanto al desvío del ferrocarril como a la IV ampliación del Polígono Industrial de Villalonquejar.
Al parecer, se trata de que los adquirentes de las dos instituciones de ahorro ¿sólo compraron los derechos, pero ninguna obligación? pues es lo que se deduce del escapismo de las empresas adquirentes de las antiguas Cajas burgalesas, cuando afirman que no tienen obligación de asumir su parte proporcional de los “números rojos” derivados de aquellos contratos, porque no fueron las nuevas las que firmaron. ¡Cara dura!
Doy por sentado que bastantes burgaleses estaremos pagando hoy las hipotecas que en su día firmamos con las anteriores Cajas burgalesas, no con las compradoras, por lo que partiendo del mismo principio que aplican las nuevas con los consorcios, los que firmamos aquellas hipotecas, no debemos nada ni a la Caja Catalana ni tampoco a la Aragonesa. En todo caso se lo deberemos a las dos Cajas burgalesas, pero no a las nuevas, pues si no asumen las obligaciones que firmaron las anteriores, tampoco debieran de hacerse con los derechos.
En todo caso es un comportamiento miserable, que los burgaleses tendríamos que “pagar” con nuestra huida como clientes. Yo ya he cancelado con una de las dos, y tengo previsto hacer lo mismo con la segunda. Me considero moralmente obligado a hacerlo.
Todo lo escrito deja clara la aplicación de LA LEY DEL EMBUDO por parte de las entidades adquirentes de las antiguas Cajas burgalesas.
Lesmes Peña Hurtado

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