LA BORRASCA POLÍTICA

PERSPECTIVA POLÍTICA

El pasado día 18 leí el artículo publicado en Diario de Burgos, página 5, bajo el título “Con el Viento de Cara”, escrito por mi amigo y compañero de estudios Luis Ángel de la Viuda. Creo que es más lo que quiere decir, que lo que dice.

De la Viuda y yo tenemos ya la edad suficiente como para no amedrentarnos ante el viento, venga de donde venga. Ya se nos pasó el tiempo de los miedos a las consecuencias de expresar opiniones libremente. Pero, yo creo, que desde esta privilegiada posición que nos da lo vivido, también tenemos alguna obligación, porque quienes tienen el inconveniente de ser más jóvenes, no pueden, o no deben, asumir los riesgos que conlleva decir lo que se piensa, con el riesgo de que no guste a los que tienen el mando. Nosotros, que también fuimos jóvenes, tenemos la ventaja de poder hacerlo porque ya nos afectan poco esos peligros.

Hace años escribió mi querido Luis Ángel, una frase que no se me ha olvidado, porque los que mandan en Burgos me lo recuerdan a menudo con sus actos, o fechorías. La frase que no sé si será literal o no, pero sí lo es el sentido de la misma: “a Burgos se la está arrinconando”. Lapidaria y contundente expresión, que yo completaría: “con la ayuda de los nuestros”. En otros lugares menos medrosos, o menos conservadores, se hablaría de traidores, aquí se les sigue votando. Está claro: tenemos lo que queremos, o lo que nos merecemos.

La España de las diecisiete autonomías, más el gobierno del Estado, es un disparate en lo económico y en lo político, y por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con el señor Pujol, cuando manifestó que Cataluña no puede ser tratada de igual a igual con las autonomías de La Rioja y Cantabria (creadas sin más fundamento que la conveniencia de Valladolid), sentadas a negociar de tú a tú con el gobierno de la Nación, y al lado de otras, que, aunque discutible, son otra cosa. La verdad es que parece una broma ver al “jetilla” Revilla en la presidencia, al lado del señor presidente del gobierno de la nación española. Esto no es ni serio ni consecuente. Por todo ello, puede llegar a resultar comprensible la no participación en la reunión de los autonómicos, de las dos autonomías díscolas.

Las cosas disparatadas tienen consecuencias también disparatadas, y “este Cristo” de las autonomías es una de ellas. Para contentar a una actitud provinciana centralista, se ha hecho iguales a quienes son manifiestamente desiguales: Cataluña, con su historia, equiparada a La Rioja o Cantabria. Con todo mi cariño para las dos autonomías desgajadas de la vieja Castilla. Ya nos gustaría a los burgaleses desengancharnos de Valladolid y emparejarnos con ambas. Eso sí que sería una autonomía próspera y consecuente: el tercio superior de Ebro.

Lesmes Peña Hurtado.

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