Hospital: ¿privado-público? o ¿público-privado?

El lio preparado con el nuevo hospital es de ciencia ficción, pero quien diseñó todo ese cambalache lo hizo bien, y quien lo autorizó debería de ser juzgado, por vía penal, por uno de esos jueces, a los que admiro, que pasan por encima de los poderes políticos.
Este hospital, para unas cosas es público y para otras privado. De lo importante, cual es la atención del personal médico a los enfermos, poco se puede decir en negativo. Actuación adecuada, respetuosa y profesional. Aunque siempre habrá alguna excepción como la que yo relato en otro comentario sobre una desagradable vivencia mía. Pero quiero dejar bien claro que la atención sanitaria, que es el fundamento de un hospital, está bien atendida por el personal que van dejando los políticos, empeñados en ahorrar en sanidad lo que derrochan en lo suyo y sus tontadas electoralistas. ¡Vergonzoso! “Por malos caminos, no se llega a buen pueblo”. Y el camino elegido por CYL, es malo para los ciudadanos, cuando menos para los de Burgos.

Vista del Hospital Universitario de Burgos
Vista del Hospital Universitario de Burgos

Bien distinto es casi todo lo demás y, digo casi todo, para no equivocarme, no vaya a ser que haya algo positivo que yo no conozca. Todo es posible.
Soy habitual en una tertulia en Radio Arlanzón desde la que he manifestado, en varias ocasiones, que, desde mi particular opinión, veo el nuevo tinglado hospitalario como una operación económica bajo el paraguas de la sanidad pública, y el resultado no es “para aplaudir… Más bien para abuchear”.

Lo del ascensor ÚNICO es una inmoralidad, por innecesario y absurdo. No tiene sentido tener que subir al primer piso y luego descender para una consulta. Las personas que acuden al hospital tienen que esperar al ascensor a la intemperie, tanto en la subida como en la bajada, sin ninguna protección ¿No es esto algo inadmisible en una construcción pública del siglo XXl? Desde cualquier punto de vista este trato a las personas es vergonzoso, incluso, es posible, que pueda atentar a los derechos humanos, ya que puede considerarse vejatorio tener que aguantar las conocidas inclemencias del tiempo en nuestra ciudad. Yo no puedo pensar que esta situación sea casual, NO.
Es escandaloso que casi todo coincida en beneficiar los planteamientos económicos. Ya es casualidad, por no repetir inmoral, que para no sufrir las conocidas inclemencias del tiempo en Burgos, la solución sea entrar por la zona comercial: los comerciantes allí instalados, y que pagarán su buena renta, necesitan el paso de los enfermos-clientes. El cambalache del ascensor es una asquerosa y repelente forma de hacer pasar por esta zona comercial a las personas tratadas y vistas como, repito, potenciales clientes ¡Que vergüenza! Los responsables han dejado claro que no se les puede incluir entre lo que todos conocemos cómo buena gente.
No es admisible caer tan bajo, recordados ex-amigos o ex conocidos (aquí tendría que poner algún nombre, pero no). Mi personal deseo es no volver a encontrarme con alguno de estos personajes, porque igual se me ocurre escupir a su paso. El dinero es importante, pero el prestigio personal, la credibilidad y el respeto de los demás, es imprescindible para un alma limpia. Pensando en este indigno caso, me he acordado de Jesucristo cuando echó del Templo a los mercaderes, aunque esto es bastante peor: utilizar a las personas enfermas y a sus familiares y amigos. Además patrocinado o apoyado por los políticos que nos mal gobiernan.

Una vez descargada mi indignación sobre el ascensor UNICO e INNECESARIO, voy a seguir relatando alguna de las “operaciones comerciales” que se detectan.
Primero, el aparcamiento, después las galerías comerciales y por si fuera poco, todos los aparatos expedidores de diferentes mercancías, repartidos por los pasillos, son una clara utilización de los enfermos como clientes potenciales.

Una de las quejas más extendida es la referida a la alimentación, considerada en general como bastante peor que en el anterior hospital General Yagüe. En la calle se comenta, que el precio que paga la Comunidad Autónoma por la comida es superior a la que se abona a la empresa que lo suministra, lo cual justificaría la baja calidad de los productos alimenticios. ¿Verdad o mentira?-¡Transparencia por favor!
Los que mandan, o deberían mandar, tienen la obligación de sopesar la situación y recuperar “el mando” del hospital. Hoy la sensación entre la sociedad burgalesa, entre la que me muevo, es que los gestores de lo privado mandan más. La ciudadanía se pregunta muchas cosas que, ni sabe, ni comprende.
Por otra parte, como soy visitante irremediable de los dos hospitales que hoy funcionan en Burgos, dada mi edad, puedo hacer una comparación de ambos.
Empiezo por el nuevo, en el que se observa, a primera vista, un derroche de hormigón que habrá supuesto un costo innecesario e inútil, pero posiblemente un buen margen de beneficios. También a primera vista se aprecia unos espacios exagerados, que supondrá también un innecesario gasto en calefacción. ¿Quién suministra el combustible? ¿Quién lo paga? ¿Mandarán las comisiones?
También podría pensarse en el acristalamiento, más propio de una gran superficie que de un hospital. También en este punto proceden preguntas similares a las efectuadas en el punto anterior.
En la última visita al hospital Divino Valles, llegué con mucha anticipación por un error mío en el horario y me estuve entreteniendo en observar las instalaciones más detenidamente que en ocasiones anteriores. Detecté una limpieza total y un estado de los suelos y las paredes fenomenal. Teniendo en cuanta los años que tiene, se nota que se utilizaron materiales de la mejor calidad y un buen mantenimiento durante los años transcurridos. En general se trata de un edificio proyectado por alguien conocedor del tema sanitario, sin sobredimensionar ni escatimar espacios, justo lo contrario que en el nuevo. Se llega a las consultas de manera sencilla y rápida, igualmente, justo lo contrario del nuevo. Las habitaciones para los ingresados, luminosas y espaciosas y fácil de encontrar; no es el laberinto del nuevo. Tiene un aparcamiento gratuito perfectamente adaptado para las necesidades del personal del hospital y para los pacientes, justo lo contrario que en el nuevo. Por si todo lo anterior no fuese suficiente, tiene algo que el nuevo carece: un Elipuerto.
La realidad es que el viejo está mejor diseñado, pensando en los enfermos como tales, y no como clientes.
Como paciente, anciano y enfermo, prefiero el “viejo” Divino Valles, que “el nuevo supermercado” con su aparcamiento con precio abusivo.
Lesmes Peña Hurtado, de Ciudadanos de Burgos -CiBu

Un comentario en “Hospital: ¿privado-público? o ¿público-privado?

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