DUELO DE PODERES

DUELO DE PODERES.

Suele suceder que las apariencias parecen indicar una cosa, cuando el fondo de asunto resulta ser otro.

Érase una vez un gran jefe, en la esteparia Manchiria y Periferia, que fue adquiriendo mucho poder estando a favor de los mandos políticos, como siempre ha sido. Se trataba de un estupendo colaborador que desde sus poderosos tentáculos ayudaba a “La Causa” de los mandos manchirinos y periféricos.

El objetivo de los “señores del mando” de Manchiria y Periferia,  era “sólo” instaurar su régimen discretamente totalitario que garantizase el poder al centro burocrático en la esteparia Manchiria y Periferia.

El colaborador, como lo haría “El Dragón de las siete cabezas”, nunca quedó satisfecho con “la comida”.  Ello forzó situaciones límite, reflejadas en actuaciones visibles  que excedieron al sentido común y a la decencia.

El paso del tiempo es vengativo, pues va dejando en las cunetas a quienes “se pasan de la raya”.

El poderoso jefe decidió institucionalizarse dentro del aparato de mando, evitando así los devenires e inseguridades de la política electoral.

Es en un momento que se produce una normal renovación de un importante cargo administrativo, realizado desde la legalidad y por quien tenía la capacidad de hacerlo, cuando se despliega una campaña de descredito del nominado, curiosamente, no contra el nominador.

Incomprensiblemente, las personas incapaces de ver a un palmo de sus narices, se pusieron del lado de gran jefe por la única razón de “joder al que manda” y colaborar en el “quítate tú que me pongo yo”-.

Después de estas anormalidades la pregunta fue: ¿Quién quería asegurar ese puesto a su favor? En principio resultó evidente que NO era el candidato del gran jefe. Entonces ¿Quién  y desde que escala del mando se decidió aquel nombramiento sin pasar por las “Horcas caudinas”  habituales?  No parece ofrecer mucha duda de que el autor intelectual no fue el mando en plaza, aunque fuese el ejecutor. O ¿estaban todos tontos?

La revolución francesa o el motín de Esquilache se iniciaron por cuestiones menores. En el mando nacional de la Republica que incluía a Manchiriaperiférica, parece que llegaron a la conclusión de que había que frenar los excesos, pues podían comenzar a representar un riesgo electoral, por la opinión generalizada del Pueblo a la vista de los enjuagues. El resultado final fue positivo para la ciudadanía en general.

El cuentista: Lesmes Peña Hurtado, quiere aclarar que, como se manifiesta en algunos escritos, películas o similares “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

 

 

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