DON FELIPE: UN RAYO DE ESPERANZA

DON FELIPE: UN RAYO DE ESPERANZA

La curiosidad y la necesidad de creer en algo es consustancial con nuestro propio ser. Por ello he escuchado y después leído, el texto del discurso de S.M. De todo ello me he quedado con la primera parte, que es, para mí, la más reveladora y esperanzadora.

El tema del paro, está suficientemente manoseado desde muchos ángulos, al igual que el asunto del separatismo. Lo más grato es oír expresiones concretas del pensamiento de nuestro Rey, exentas de palabras huecas.

Tuve el honor de ser presentado al hoy Rey, en una visita que realizó en su día al Comité Olímpico Español, hace más de veinte años, siendo presidente don Carlos Ferrer Salat y yo mismo un vicepresidente. La impresión de Su personalidad fue generalizada por los entonces presentes, que vimos en Él alguien serio, que transmitía confianza y responsabilidad, ya a una edad temprana, como así ha quedado acreditado después.

Llamar a las cosas por su nombre es una virtud que admiro, y más aun en esta sociedad llena de falsedades, emitidas por personas tan falsas cómo aquel billete de seis euros, que el falsificador regaló a un retrasado para que fuese a cambiarlo a la caja de un banco, a ver si pasaba, y que el cajero, al verlo, preguntó al portador del mismo, si quería el cambio en dos billetes de tres euros, o cuatro de uno con cincuenta.

Bueno, pues algo tan evidente es lo que algunos vemos en las palabras del personal del gremio político: estas personas tienen la misma credibilidad que aquel billete de seis euros. Por ello es un rayo de esperanza que nuestro Monarca se exprese de forma clara y contundente. Desde esa posición se verán las cosas claras y la posible solución, si es que la tiene.

Ese comportamiento no se corresponde con el tradicional fariseísmo y oportunismo de cortesanos y palaciegos. ¡Los he conocido!.

Posiblemente yo sea una persona excesivamente crítica con los vividores que manejan nuestro presente y nuestro futuro, lo reconozco. He vivido su presencia, que me repelía y por tanto abandoné aquel barco desde el que escuché los “cantos de sirena” de los mandos. ¡A buen entendedor…pocas palabras!.

Me preocupa poco que mis opiniones sean del agrado del Poder, o no. Por ello puedo expresarme ahora con total libertad, sin sombra de dudas respecto de mi sinceridad. Don Juan Carlos podría acreditar mi independencia, por un antiguo comportamiento de mi persona alejado del habitual, aunque no me sienta orgulloso de ello. Pero cada uno es como su madre le parió y a mí me trajo raro.

Lesmes Peña Hurtado. Un español y Castellano de la Cabeza de Castilla.
Sigue…….

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Ampliación del comentario anterior.

Del texto del mensaje de Felipe VI, entresaco una frase que me ha sorprendido muy gratamente, y que por lo escuchado o leído, no ha merecido la atención del periodismo conocido, entretenidos en asuntos más “vendibles”. La frase es así de simple: que desempeñar un cargo público no sea un medio para aprovecharse.
Del diccionario de RAE. Aprovecharse: Sacar provecho de algo o de alguien, generalmente con astucia o abuso.”Se aprovecha de su posición”.

Dicho de manera más concreta: el aprovechado es un corrupto en fase larvaria, que, si tiene posibilidad, pasará de larva a adulto. Es la fase siguiente y normal a la vista de que “no pasa nada”, y si pasa, ya se encargará el partido de tapar sus vergüenzas, que son las del colectivo.

Desde mí, quizás, peculiar punto de vista, me parece que la frase de Don Felipe es “dar en el calvo”, ver el problema de la corrupción desde su origen, sus raíces, o sus inicios, que es cuando hay que cortar. Los cachorros aprenden pronto de sus mayores.

Cuando se producen las mini-corrupciones en forma de aprovechamiento personal, que es en TODO, debiera de ser el momento en que la larva (gusano) de político, viese las consecuencias del bisturí aplicado a sus desvergonzados maestros. Lamentablemente, lo que aprenden pronto es: comisiones, impunidad y “el apaño” por todas partes, además del comportamiento chulesco, y vengativo, si llega el caso.

Los hechos son los que acreditan la condición de aprovechados, o no. Y por suerte para todos, hoy, a bastantes personas nos caen muy mal la multitud de listillos aprovechados, que no tienen ningún pudor en “lucir” su “Poder” a modo de trofeo: y el que no esté de acuerdo que vaya al Juzgado.

Ya he dejado escrito que, “sólo se puede acreditar que una persona es honrada si ha tenido la posibilidad de dejar de serlo”. Y después del tema de las tarjetas negras (blak), únicamente el 5% teórico de la ciudadanía, ofrecería resistencia a aceptar dinero sucio.

Son comportamientos de la dictadura cuadrienal. Por ello es por lo que aplaudo la alusión de nuestro Rey a los aprovechados de los cargos políticos. Porque es en sus inicios cuando debiera de producirse “la limpia”. De no cortar, pronto degenerará en lo que hoy es “el pan nuestro de cada día”: corrupción, corrupción y después, más corrupción.

Aunque no sé si soy monárquico o lo contrario: ¡ VIVA EL REY !

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