DIFAMOLOGÍA

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                              DIFAMOLOGÍA                   

Perdón por el palabro que, como tal, no figura en el Diccionario de la RAE. Podría pasar como “la ciencia que estudia la difamación”. Pero no existe ni la palabra ni la ciencia.

Viene esto a cuento de la noticia, bien amplificada, de los presuntos acosos de Plácido Domingo hacia algunas compañeras. “En este mundo traidor, donde nada es verdad ni mentira” lo cierto resulta ser lo fácil que es difamar. Este hombre ya tiene la mácula de la duda para siempre, aunque todo hubiese sido falso, como aseguran otras compañeras.

“Dicen que fulanito…” ¿has oído qué menganita…? Este recordatorio, no suele ser para echar flores al aludido. La noticia, en negativo, se extiende como la pólvora y es asumida sin ningún reparo dentro del círculo del difamado, y mucho más aún si se trata de personas que por sus méritos, su trabajo, o su suerte, haya tenido alguna relevancia por encima del común del grupo, y por ello, secretamente envidiado.

Plácido Domingo ha tenido la suerte de que al hacerse pública la noticia, le ha permitido desmentirla. Pero esta circunstancia no se suele dar en la sociedad del común de los mortales, donde lo normal es que la persona difamada no tenga conocimiento del infundio, y por tanto sin posibilidad de réplica o defensa. ¡Esto funciona así!

Lesmes Peña Hurtado

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