DEL CONTUBERNIO ELECTORAL

DEL  CONTUBERNIO  ELECTORAL

Lo que los “Padres de la Patria” hicieron con la Ley electoral es el origen de todos los problemas que hemos ido soportando en este alabado proceso democrático ¡o casi!

Los únicos que sabían lo que estaban tramando eran los catalanes, el resto al igual que ahora: conservar el privilegiado puesto, y si era posible aumentar las prebendas hasta la jubilación ¡y ciertamente que lo consiguieron los unos y los otros!

La política catalana, ha dejado demostrado, que tiene obsesión por hacer desaparecer las provincias y potenciar las autonomías, camino de esa Nación de naciones que desde hace muchos años desea Cataluña. Lo dijo bien claro el señor Terradellas a su regreso a su tierra: “España es una nación de naciones”. Así que no nos engañemos, los catalanes -con las excepciones consiguientes- primero son y se sienten, legítimamente, catalanes y en segundo lugar, de derechas, de izquierdas, e incluso españoles, pero cada cosa en su sitio; por eso no debe extrañar los acuerdos de diferentes ideologías políticas para obtener el objetivo final que es la diferenciación del resto de españoles con sus ventajas, ya que lo que pretenden no es la separación con sus correspondientes fronteras y aduanas, No; el resultado final es: comer mi cesta solo, y si es posible, algo de la del vecino. Nosotros solos, Si, pero sin renunciar al mercado español y todo lo que ello conlleva, que no es poco: Unión Europea e Iberoamérica.

Desde que empezó el mal llamado proceso de descentralización hemos ido viendo como el tal proceso ha ido degenerando progresivamente hacia un nuevo tipo de centralización pueblerina, convertida en oficina de colocación de personal improductivo. Todo este entramado se ha ido creando alrededor de los reyezuelos políticos y asimilados de “Las Cosas Autonómicas”,  un aparato burocrático desproporcionado para la transcendencia de los asuntos a resolver: Consejeros, Directores Generales, Subdirectores, Jefes de tal o cual cosa.

Pero los asuntos de interés económico importantes se resuelven en despachos privados, donde se “cuece” la corrupción, y por donde se va el dinero de nuestros impuestos.

La primera fase del arrinconamiento de las provincias se fraguó en uno de aquellos cambalaches cuando para elegir el presidente del Gobierno de España se necesitaban los votos de los partidos catalanes; por la gobernabilitat que diría el Muy Horinable señor Pujol. Entonces se aceptó  la supresión de todas las representaciones y delegaciones del gobierno de España en las provincias secundarias de las comunidades autónomas. Aquello fue muy bien recibido por los nuevos centralistas, encantados de la medida, (todo tiene que pasar por el Centro administrativo y político), y un paso más hacia la Nación de naciones.

La tercera fase es la supresión del Senado que propugna el “inocente españolista” señor Albert Rivera. Se completa la propuesta con la creación de un Consejo de Presidentes Autonómicos, en el que de forma lógica el mayor peso y por tanto, Poder, lo tendría la autonomía catalana, (más la vasca) porque, de una forma u otra, la elección del presidente del gobierno de España seguirá en la tónica actual: condicionada por los votos catalanes y vascos. Y más ahora con un partido que se dice españolista, pero que está por ver. Apliquemos la máxima castellana: Dos y dos son cuatro, si, pero… “en viéndolas”·      

Ahora es el momento de un referéndum para solucionar este dilema, o, quizás ¿sobra el Gobierno de la Nación?

Lesmes Peña Hurtado.

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