DE ROTONDAS

DE  ROTONDAS: REFLEXIÓN.

La aparición y profusión de rotondas se produjo hace ya suficientes años como para que a estas alturas se hiciese un uso adecuado de las mismas. Pero no es así.

Observemos en alguna de las de doble carril. Pronto veremos los frenazos de unos o de otros. Menos mal que la velocidad en estos espacios no es elevada y por ello se producen pocos accidentes de importancia. Siempre hay uno de los conductores más templado que evita la colisión.

La primera rotonda por la que circulé fue en Gran Bretaña, todo bien, a pesar de hacerlo por la izquierda. No recuerdo ninguna (entonces) donde estuviese permitido adelantar dentro de la rotonda, que es el problema actual.

A estas rotondas les falta una señalización adecuada. Parece que no hay criterios con peso. No es razonable que la entrada a una rotonda sea en doble carril y la salida sea de uno solo. El que genera el problema es el que intenta adelantar, y para ello, se cruza delante del que va correctamente por su derecha. Con un carril único desaparecería el problema, que no es otro que el intento de adelantamiento.

Y esto solo se soluciona con mucha señalización en el suelo, o, más simple aún con la anulación del carril central para circular (adelantar) salvo en casos de accidente o avería. La prisa es la peor compañía de un conductor; no es buena ni siquiera para correr.

Lesmes Peña Hurtado

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