CUALQUIER DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO

CUALQUIER DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO.

Es muy curioso ver la vida mirando el presente como lo único cierto. Si se detiene uno a repasar algunos de los pasajes de nuestra vida ya vivida, nos damos cuenta que todo ha sido como un sueño que perdura en nuestra memoria, pero podemos considerar incongruentes nuestros afanes por conseguir unos fines que en aquel momento parecían lo más importante y que ahora vemos que eran intranscendentes.
Es comprensible el afán de mejorar, pero, al final ¿para qué?, solo para sobrevivir y como único fin reproducirnos, ¿y eso es todo? Esa reflexión me lleva a considerar nuestra existencia como algo estúpido, sin sentido. Ni siquiera la acumulación de saberes justifica nuestra existencia, porque al final ¿para qué la sabiduría si todo se acaba con nuestra muerte? El que las diferentes religiones nos anuncien una nueva existencia después de la muerte, no me parece darle sentido a nuestra vida ¿sólo vivimos para reproducirnos, morir, y después ir al cielo o al infierno, en sus diferentes versiones?¿el Dios Cristiano nos creó únicamente para que fuésemos buenos o malos?¿sin más? Todo lo anterior podría considerarse como un cántico a la maldad ¡De ninguna manera! Creo que debemos de ser buenos, especialmente con nuestros semejantes y todo lo que nos acompaña, pero no porque nos lo digan las religiones.
La naturaleza desperdicia la experiencia como fuente de mejora de la especie humana. Las personas mayores nos volvemos más serenas, más comprensibles con los demás, y creo, por mi experiencia, que se mejora con el sufrimiento. El éxito propicia la soberbia, pero la edad hace reflexionar. Se ve todo de distinta forma. Es una pena que sea totalmente cierta la aseveración de que sólo vale la experiencia en cabeza propia, por mucho que debiera de servir para algo la experiencia ajena. Pero no.
Lesmes-Benito Peña Hurtado

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