CUALQUIÉR DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO

CUALQUIER DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO.

Es muy curioso ver la vida mirando al retrovisor, y al presente como lo único cierto.
Si se detiene uno a repasar algunos de los pasajes de nuestra vida ya vivida, nos damos cuenta que todo ha sido como un sueño que perdura en nuestra memoria, pero podemos considerar incongruentes nuestros afanes por conseguir unos fines que en aquellos momentos parecían lo más importante y que ahora, ya en la ancianidad, vemos que era intranscendente.
Es comprensible el afán de mejorar, pero, al final ¿para qué?, solo para sobrevivir y como único fin reproducirnos, ¿y eso es todo? Esa reflexión me lleva a considerar nuestra existencia como algo estúpido, sin sentido.
Ni siquiera la acumulación de saberes justifica nuestra existencia, porque al final ¿para qué la sabiduría si todo se acaba con nuestra muerte?
Las diferentes religiones nos anuncien una nueva existencia después de la muerte, no me parece darle sentido a nuestra vida ¿sólo vivimos para reproducirnos, morir, y después ir al cielo o al infierno, en sus diferentes versiones
Todo lo anterior podría considerarse como un cántico a la maldad ¡De ninguna manera! Creo que debemos ser buenos, especialmente con nuestros semejantes y todo lo que nos acompaña, pero no porque lo digan las religiones, que hacen ver como enemigos a quienes no comulgan con la suya.
La naturaleza desperdicia la experiencia como fuente de mejora de la especie humana. La juventud da por sentado que las cosas han llegado hasta ellos, de una forma casual.
Las personas mayores nos volvemos más serenas, más comprensibles con los demás, y creo, por mi experiencia, que además se mejora con el sufrimiento. El éxito propicia la soberbia, y la posterior decadencia hace reflexionar. Con la edad se ve todo de distinta forma. En algunas culturas se propicia “El Consejo de Ancianos”, pero las generaciones actuales con el desarrollo de los últimos avances tecnológicos, desprecian todo lo que no sean más y más adelantos. Para ellos no vale nada el pasado, pero pronto esa misma filosofía les adelantará y dejará en la cuneta, como han hecho ellos con sus antecesores. A modo de broma: “La venganza de los viejos” será ejecutada por los nietos o los bisnietos. Y así sucesivamente.
Lesmes Peña Hurtado

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