CADA DIA TENGO MÁS DUDAS. No sé si estoy confinado, en arresto domiciliario, o directamente prisionero. El Ministerio del Interior, desde el franquista Adolfo Suarez, hasta el rojo Grande Marlasca, ha utilizado la policía gubernamental para ocasiones difíciles. Pero ahora no tengo claro si su papel es perseguir a los delincuentes o a los ciudadanos. El decretado estado de alerta, más parece un estado de confusión. No se sabe bien si son los pájaros los que disparan contra las escopetas, o las sencillas escopetas ahora son cañones de grueso calibre, para acabar de una vez con los pájaros. En este caso los pajarillos seríamos los ciudadanos, que la fuerza del Poder, condiciona nuestra libertad. Algunas de esas dudas se han avivado en mí, a consecuencia del comportamiento de la Policía Nacional, respecto a la noticia del robo en el Bar Napoli, de mi vecindad. Ante los daños sufridos, la propietaria necesitaba dar cuenta a la compañía de seguros con el fin prioritario de atender rápidamente a la reparación, especialmente de la puerta de acceso al establecimiento, rota por los cacos. Pero por lo publicado, la policía se mostró reticente a efectuar el examen o investigaciones que sean al caso y dio por finalizada su labor, sin facilitar documento alguno. Pasados dos días sin que la policía hiciese acto de presencia o información, la propietaria se personó en la Comisaría de policía, para formular la correspondiente denuncia, pues necesitaba la copia para que la aseguradora enviase a su perito para comprobar y valorar los daños. Sorprendentemente en la Comisaría de Policía no encontró ninguna facilidad o ayuda, hasta el punto, según su propia versión, de que se vio obligada a levantar la voz y en ese momento atienden su demanda, pero informándola de la más imprevisible de las explicaciones “en la situación actual, con el estado de alarma decretado, no se realizan este tipo de procedimientos”. ¿Pero en qué situación estamos los ciudadanos? La policía no nos protege. ¿Estamos confinados a perpetuidad o prisioneros del Gobierno? Gobernar así tiene que ser muy cómodo. El problema de los españoles es la falta de talla de todos los políticos. Y al que destaca se le elimina, y en paz. Lesmes Peña Hurtado.

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