Todas las entradas de: Lesmes Benito

ESPAÑA, QUE PENA DE PAIS

ESPAÑA: QUE PENA DE NACIÓN

Algo se habrá hecho mal en los últimos 40 años para que solo una parte de los españoles estén satisfechos de la situación política, social y económica actual. Destacan entre los satisfechos, de una parte, los profesionales de la política, todos encantados de conocerse, y de otra, todo el tinglado que jira a su alrededor, los primeros son los autores y los segundos los beneficiados. ¡Que cada cual se aplique el cuento!

España es ahora un mosaico de 17 nacioncillas, con sus correspondientes “historias indiscutibles“, falseadas al gusto del que paga, (con nuestro dinero)y con unos sentimientos “patrios” que superan los límites de la Historia conocida. Pero haciendo competencia económica desleal con el resto de las otras nacioncitas ibéricas, o con otras provincias en las multiprovinciales: toda una indecencia amparada por el silencio culpable de quien debiera denunciarlo publicamente.

En este ambiente todo es intocable; nada se puede cuestionar, a riesgo de ser “colgado” por los unos o por los otros ¿Pero qué podemos hacer el resto? Pues el recurso al pataleo y nada más. Confiemos en el refrán de “No hay mal que cien años dure”.

Ya sería bueno que no nos dejásemos embaucar, o envenenar políticamente, por el sectarismo de los unos o de los otros. Colectivamente deberíamos hacer un esfuerzo mental para liberarnos de la mochila ideológica que nos lleva a aceptar juicios previos manipulados, no tomando partido en diferenciar a buenos y malos, que es lo que pretenden para asegurar la participación electoral que genera ese enfrentamiento.
Lesmes-Benito Peña Hurtado

WN VALLADOLID NO GUSTAN LAS PROVINCIAS

EN VALLADOLID NO GUSTAN LAS PROVINCIAS

Los jefes de “La Cosa” autonómica de Castilla y de León, vienen demostrando reiteradamente su terca obsesión por hacer desaparecer el sentimiento provincial, legítimo y legalmente amparado por la Constitución Española. Ya consiguieron en su día cambiar la denominación de sus delegaciones provinciales por territoriales, o sea, territorio sin historia, sin usos y costumbres propias, la nada.

Luego fue la creación de la Fundación Villalar, trinchera para proteger a la Junta de La Cosa, cuyo objetivo fundamental, era la de crear el sentimiento “castellanoyleonés”, para lo que ha dispuesto durante más de treinta años de todos los medios a su alcance: dinero sin límite, que se sepa, publicidad gratuita, etc. Pero a pesar de ese derroche de posibilidades, no ha logrado convencer de las bondades del castellanoyleonesismo. Solo quien obtiene beneficio, de forma directa o indirecta, disculpa los abusos de la política que se ejerce desde Valladolid.

Pero a pesar de todo, sigue la terquedad. Ahora el vallisoletanista de Santiago y Juárez, con la complicidad de los políticos provinciales vallisoletanizados, lleva adelante una nueva emboscada anti-provincias, y como siempre, bajo una inocente figura se esconde una operación perversa. Aparentemente se trata mejorar los servicios de los pequeños pueblos, pero el fin es acabar con las provincias y el sentimiento provincial. Se trata de trocear todas las provincias en cientos de agrupaciones de pequeños pueblos a los que se promete lo que sea necesario para que se sumen a la iniciativa vallisoletana.

Al final todo debe quedar en manos de los caciques del pueblo cabecilla de la zona. Naturalmente el señor proponente y sus cómplices, supondrán, que los jefecillos que aparecerán en esas concentraciones de pueblos, serán de su partido político y para ello ya se establecerán mecanismos para beneficiar económicamente a los sumisos.

El definitivo paso sería la supresión de la Diputaciones provinciales, pues con todas las ellas troceadas no tendría sentido su existencia, con lo que se acabaría con el perro (la provincia) y también con la rabia (el sentimiento provincial) que es el enemigo de la nación Castellanoyleonesa, que se va promocionando desde Valladolid.
Lesmes-Benito Peña Hurtado

LOS IMPUESTOS LO PAGA SIEMPRE EN COMPRADOR

EL COMPRADOR SERÁ SIEMPRE EL QUE PAGA LOS IMPUESTOS.

Tras la polémica sobre el impuesto de las hipotecas, acontecida durante estas dos últimas semanas, mi opinión personal es que todo ha sido una “representación teatral”.

El impuesto en cuestión lo va a pagar, como todo, queramos o no, el comprador, y que en este caso el comprador es el que pide la hipoteca, o dicho de otra manera, es el que va a una entidad de crédito a comprar dinero, poniendo como fianza de la devolución el propio bien a comprar.

Hasta ahora se ha pagado al formalizar el contrato de hipoteca, y ahora con el cambio lo abonará la entidad bancaria, pero sólo un gran cándido, o un gran embaucador, puede pensar que no lo terminará pagando el comprador, en este caso, repito, lo pagará el comprador del dinero. Las fórmulas pueden ser muy variadas, pero siempre será a través del encarecimiento de la hipoteca; puede ser con intereses más altos, o nuevos gastos de gestión, pero el último pagador del impuesto será siempre el cliente, incluidos además los intereses del propio impuesto, lo que supone aumentar la deuda.

El fondo del asunto es, que este impuesto está directamente creado para al mantenimiento del Estado de las autonomías, con sus gobiernos, sus parlamentos, su aparato burocrático y demás gastos.

Lo que debieran de proponer las preclaras mentes políticas es la supresión del citado impuesto. Menos presión fiscal y menos cuento es lo que nos hace falta.
Lesmes-Benito Peña Hurtado

El 18% de los españoles contra las Autonomías

EL 18 % DE LOS ESPAÑOLES EN CONTRA DE LAS AUTONOMÍAS.
Pero teniendo en cuenta que en Cataluña, en Vascongadas y Galicia, hay un importante porcentaje de personas simpatizantes del autonomismo, resulta que la proporción en otras partes de España no es solo del 18%, sino mayor, y si se suprimen los colocados y la opinión de las provincias verdaderamente beneficiadas de la situación, como es el caso de Valladolid, resultaría que en el resto de provincias el porcentaje será manifiestamente superior. En el caso de las siete provincias y media de la denominada Castilla y León, que no es Valladolid, la proporción será bastante mayor el de los descontentos.
Parece racional pedir que se celebre un Referéndum para conocer el grado de aceptación o rechazo del sistema autonómico. ¡Alguien tendrá que poner el cascabel a este gato!
Lesmes-Benito Peña

CUALQUIER DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO

CUALQUIER DÍA PUEDE SER EL ÚLTIMO.

Es muy curioso ver la vida mirando el presente como lo único cierto. Si se detiene uno a repasar algunos de los pasajes de nuestra vida ya vivida, nos damos cuenta que todo ha sido como un sueño que perdura en nuestra memoria, pero podemos considerar incongruentes nuestros afanes por conseguir unos fines que en aquel momento parecían lo más importante y que ahora vemos que eran intranscendentes.
Es comprensible el afán de mejorar, pero, al final ¿para qué?, solo para sobrevivir y como único fin reproducirnos, ¿y eso es todo? Esa reflexión me lleva a considerar nuestra existencia como algo estúpido, sin sentido. Ni siquiera la acumulación de saberes justifica nuestra existencia, porque al final ¿para qué la sabiduría si todo se acaba con nuestra muerte? El que las diferentes religiones nos anuncien una nueva existencia después de la muerte, no me parece darle sentido a nuestra vida ¿sólo vivimos para reproducirnos, morir, y después ir al cielo o al infierno, en sus diferentes versiones?¿el Dios Cristiano nos creó únicamente para que fuésemos buenos o malos?¿sin más? Todo lo anterior podría considerarse como un cántico a la maldad ¡De ninguna manera! Creo que debemos de ser buenos, especialmente con nuestros semejantes y todo lo que nos acompaña, pero no porque nos lo digan las religiones.
La naturaleza desperdicia la experiencia como fuente de mejora de la especie humana. Las personas mayores nos volvemos más serenas, más comprensibles con los demás, y creo, por mi experiencia, que se mejora con el sufrimiento. El éxito propicia la soberbia, pero la edad hace reflexionar. Se ve todo de distinta forma. Es una pena que sea totalmente cierta la aseveración de que sólo vale la experiencia en cabeza propia, por mucho que debiera de servir para algo la experiencia ajena. Pero no.
Lesmes-Benito Peña Hurtado