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De la Mafia DE LA MAFIA. Del Diccionario de la Lengua Española, copia literal. Mafia: “Grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos”. Tiene una cúpula, unos mandos intermedios, y medios coercitivos para lograr la obediencia a las decisiones de los mandos. La pretensión final de la Organización es la instauración de un sistema, que mediante el temor a las consecuencias de la desobediencia, proporcione el Poder y el dinero. También por este “sencillo” procedimiento, en la Edad Media los señores feudales recaudaban sus impuestos, a elegir: o pagas, o “cobras”. Ahora la cuestión parece diferente, pero el fondo del asunto es el mismo; los actuales políticos, sus partidos y toda la maraña creada alrededor, “sin demasiados escrúpulos” son dueños de vidas y haciendas, como lo ha sido siempre el Poder. La coacción es ilegal, salvo que quien la ejerza sea el Poder Político, que es lo que vivimos ahora mismo. La diferencia es que ahora somos nosotros los que elegimos a nuestros opresores. Esta es la sociedad que nos hemos dado entre todos los cándidos cuando damos nuestra representación a quienes pretenden dirigir nuestras vidas, pero primeramente son las suyas. Nada cambia, solo se transforma. Pero al final: a votar, para que no salgan elegidos los malos, malísimos. Somos tontos, torpes o idiotas. Lesmes Peña Hurtado

De DE LA MAFIA. Del Diccionario de la Lengua Española, copia literal. Mafia: “Grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos”. Tiene una cúpula, unos mandos intermedios, y medios coercitivos para lograr la obediencia a las decisiones de los mandos. La pretensión final de la Organización es la instauración de un sistema, que mediante el temor a las consecuencias de la desobediencia, proporcione el Poder y el dinero. También por este “sencillo” procedimiento, en la Edad Media los señores feudales recaudaban sus impuestos, a elegir: o pagas, o “cobras”. Ahora la cuestión parece diferente, pero el fondo del asunto es el mismo; los actuales políticos, sus partidos y toda la maraña creada alrededor, “sin demasiados escrúpulos” son dueños de vidas y haciendas, como lo ha sido siempre el Poder. La coacción es ilegal, salvo que quien la ejerza sea el Poder Político, que es lo que vivimos ahora mismo. La diferencia es que ahora somos nosotros los que elegimos a nuestros opresores. Esta es la sociedad que nos hemos dado entre todos los cándidos cuando damos nuestra representación a quienes pretenden dirigir nuestras vidas, pero primeramente son las suyas. Nada cambia, solo se transforma. Pero al final: a votar, para que no salgan elegidos los malos, malísimos. Somos tontos, torpes o idiotas. Lesmes Peña Hurtado la Mafia DE LA MAFIA. Del Diccionario de la Lengua Española, copia literal. Mafia: “Grupo organizado que trata de defender sus intereses sin demasiados escrúpulos”. Tiene una cúpula, unos mandos intermedios, y medios coercitivos para lograr la obediencia a las decisiones de los mandos. La pretensión final de la Organización es la instauración de un sistema, que mediante el temor a las consecuencias de la desobediencia, proporcione el Poder y el dinero. También por este “sencillo” procedimiento, en la Edad Media los señores feudales recaudaban sus impuestos, a elegir: o pagas, o “cobras”. Ahora la cuestión parece diferente, pero el fondo del asunto es el mismo; los actuales políticos, sus partidos y toda la maraña creada alrededor, “sin demasiados escrúpulos” son dueños de vidas y haciendas, como lo ha sido siempre el Poder. La coacción es ilegal, salvo que quien la ejerza sea el Poder Político, que es lo que vivimos ahora mismo. La diferencia es que ahora somos nosotros los que elegimos a nuestros opresores. Esta es la sociedad que nos hemos dado entre todos los cándidos cuando damos nuestra representación a quienes pretenden dirigir nuestras vidas, pero primeramente son las suyas. Nada cambia, solo se transforma. Pero al final: a votar, para que no salgan elegidos los malos, malísimos. Somos tontos, torpes o idiotas. Lesmes Peña Hurtado

Castilla y León no es una Región

                      CASTILLA  Y  LEÓN  NI  ES, NI  HA  SIDO NUNCA  UNA  REGIÓN

Aúpa León. A ver si de una vez los Castellanos y los Leoneses perdemos el miedo a las consecuencias de llevar la contraria a los políticos de toda condición que manipulan León y Castilla, desde el centro geográfico del mundo mundial.

Es una buena noticia el acuerdo del Ayuntamiento de León y otros más, sobre su petición de reconsiderar la composición de la Autonomía que se nos impuso en 1981, ratificada en el 83, sin contar con el actor principal que somos los castellanos y los leoneses.

En otras comunidades autónomas se efectuó un referéndum para ratificar lo que habían hecho los políticos de turno, aquí no. ¿Y porque no? sencillamente porque los caciques de aquel momento sabían que la contestación hubiera sido un no rotundo.  Aun estaríamos a tiempo de pedir un referéndum o consulta sobre la aceptación de la autonomía. Pero Quía, no vaya a ser que el resultado sea de rechazo.

Tanto los leoneses como los castellanos, tenemos cada uno nuestra propia historia, con sus costumbres y tradiciones que debieran de respetarse, pero el centralismo, como todo imperialismo, intenta imponer sus propias verdades. En este caso con el consiguiente engrase corrupto de dinero público, generosamente repartido entre las personas y empresas que facturan a la Junta por suministros o por servicios a la causa.

ALGO HUELE A PODRIDO ALGO HUELE A PODRIDO. Poco a poco, vamos viendo la verdadera cara de nuestros políticos. Ya sabemos que el nuevo vicepresidente de la Junta, -el que dice ser la regeneración- ha retomado la obsesión, de su conciudadano y antecesor en el cargo. Se pretende fusionar los pequeños pueblos de Castilla y de León con la disculpa de mejorar. Algunos solo vemos, hacer desaparecer el sentimiento local y provincial. Una vez más, los intereses vallisoletanos se pretenden imponer desde el centralismo más retrogrado. Al respecto, los dos grandes partidos se han manifestado y coincidido en rechazar la “novedosa e ingeniosa idea” del vallisoletano señor Igea. No es habitual que los grandes partidos “den puntadas sin hilo”, por lo que cabe preguntarse por las encuestas privadas que manejarán ambos partidos, para una coincidencia tan contundente. Que los dos partidos con más poder coincidan en rechazar una iniciativa autonómica que pretende la anulación de sentimientos arraigados en el ser humano, es una gratificante esperanza de la posibilidad de recuperar la identidad que se nos pretende arrebatar definitivamente. Por mucho que se empeñen los hagiógrafos de las autonomías, el experimento ha resultado ser un fracaso, aunque se ha ido difuminando a través de las generosas dádivas autonómicas, con el dinero de todos. Pero esto, como todo, tiene su final. Y para completar la operación centralista de la Metrópoli, el exvicepresidente, echado del poder por las urnas, nos viene ahora con la otra milonga centralista: que se reconozca a Valladolid como la capital de las nueve provincias. Burgos, una de las siete provincias y media que han sido tratadas de manera inmisericorde desde Valladolid, parece que reacciona y se niega a la nueva sumisión. Bien, bien. ¡Ya es hora, políticos de Burgos! Lesmes Peña Hurtado