2.015: AÑO DE LAS MEJORES NOTICIAS

¡Somos la envidia y el ejemplo del mundo mundial!.

Este año vamos a ver, leer y oír cosas curiosas, chocantes e incluso increíbles. Y muchas de ellas leídas despacio resulta que no son nada: importantes inversiones para los próximos diez años. Todo esto que nos van a prometer, o aparentar que prometen, con datos y frases debidamente estudiadas para parecer que se comprometen a algo, cuando la realidad se trata sólo de humo electoral  que deberíamos guardarlo para 2.016, 17, 18 y especialmente para el 2.019: previsiblemente siguiente cita electoral, salvo conflictos nunca descartables.

La sabiduría popular ha acuñado una reflexión que, “viene al pelo” ante este momento de desbordado triunfalismo del gobierno y de los medios agradecidos: prometer, prometer, hasta meter, y una vez metida todo se olvida”.

¿Cuál es más moral? Intentar “vender” un optimismo irreal, que a alguna persona puede llevar a hacer compras o inversiones disparatadas, o por el contrario aconsejar prudencia para evitar cualquier alocada carrera hacia una hipotética recuperación de la economía, que no pasa de ser un deseo ¿bien intencionado, o pura estrategia electoral?

La recuperación del consumo no se produce en un año. Y esa es “la madre del cordero”, que generaría empleo. Pero mientras el dinero de todos se lo repartan entre una minoría, aunque sean muchos, no hay forma de aumentar el consumo privado: motor imprescindible para ese fin.

Es posible que se detecte alguna minúscula recuperación en la macro economía, pero lo que los ciudadanos vemos es, que los comercios que han cerrado siguen cerrados y que en los abiertos no se aprecia ninguna alegría. Y esto es todo un indicio que contradice a los políticos de turno, a los informes, a las encuestas y a los que viven encantados de conocerse.

Para la ciudadanía en general, cuando oímos o leemos que ha llegado la recuperación de la crisis económica, suponemos que debe de ser entre quienes no la han sufrido. ¡Todo mentira!

La subida porcentual de salarios o pensiones, sólo sirve para acrecentar la ya escandalosa diferencia de ingresos entre los que perciben menos y los que reciben más. Por mucho que se diga o escriba al respecto, esto no mejora para la mayoría de españoles.

A modo de anestesia colectiva: que el año 2.015 nos depare la gran  alegría de ver que los que han ido creado este gran problema con sus mamarrachadas ocurrencias electoralistas, se vayan como emigrantes al Sahara oriental u occidental, porque los españoles los hemos expropiado lo robado o malversado, y echado de nuestro País.

Un Lesmes Peña Hurtado, triste por la multitud de seres humanos que viven por debajo del umbral de la pobreza sin ninguna justificación, por culpa de estos sinvergüenzas que nos han llevado a esta situación.

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